miércoles, 5 de octubre de 2016

ANTÍGONA DEL SIGLO XXI


   
Los clásicos son esos libros imprescindibles cuya vigencia perdura a través del tiempo porque nos emocionan, nos hacen pensar y nos hablan de nosotros mismos. Como ya señaló Ítalo Calvino, los clásicos nunca terminan de decir lo que tienen que decir. Por eso son objeto de continuas relecturas y de variadas reescrituras.

Entre todos los clásicos de la literatura universal, sin duda son los griegos los clásicos por excelencia. “Grecia es la cuna de la civilización occidental”, nos dicen, “los griegos somos nosotros”. Para unos, lo más genuino del espíritu griego se encuentra en la épica homérica; otros, en cambio, identifican la esencia del helenismo con la tragedia ática. Y entre todos los trágicos el más destacado es Sófocles, aquel que en el siglo V a.C. aportó las innovaciones técnicas que habían de marcar el inicio del teatro moderno. Su Antígona ha sido considerada por muchos como la más perfecta obra de arte producida por el ser humano.

Algo debe de tener esta historia escrita cuatrocientos años antes de Cristo para haberse prestado a tantas interpretaciones y enfoques a lo largo de los siglos y haber llegado hasta nosotros conservando toda su fuerza. La recrearon autores tan dispares como Bertolt Brecht, Jean Anouilh, Marguerite Yourcenar, Jean Cocteau, María Zambrano, José María Pemán o Luis Riaza. Y sus planteamientos siguen plenamente vigentes porque son intemporales.

Antígona, la rebelde hija de Edipo, me parece un personaje sumamente atractivo para vosotros, los jóvenes del siglo XXI. Una mujer que se enfrenta al poder absoluto. Una revolucionaria feminista. Una inconformista. Una disidente. Una insumisa. ¿Una indignada? En todo caso, una víctima de su destino: atrapada entre dos obligaciones (honrar al hermano muerto y obedecer la ley de Creonte), sólo puede cumplir una incumpliendo la otra. El debate que plantea la Antígona de Sófocles es, pues, un debate que se presta a una lectura plenamente actual: en ocasiones, hay que elegir entre la ley y la justicia; porque, en ocasiones, la ley y la justicia no son la misma cosa.

Según destacó George Steiner, aquí encontramos las principales fuentes de conflicto que pueden afectar a un ser humano, pues el enfrentamiento entre Antígona y Creonte plantea a la vez otros enfrentamientos: entre la sociedad y el individuo, entre hombres y mujeres, entre la madurez y la juventud, entre la tiranía y la democracia, entre los seres humanos y la divinidad, entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Aquí están también presentes algunos de los grandes temas que han marcado la historia de la humanidad: el destino, el poder, la justicia, el amor, la familia, la religión, la ética, la guerra, la solidaridad.

Después de leer y comentar en clase la Antígona de Sófocles, os invito a disfrutar de esta nueva versión actualizada: Antígona del siglo XXI.



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